A través de sus redes sociales, bajo el título “Batalla cultural”, el mandatario tildó de "delincuentes" a figuras de la talla de Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Aluar/Fate), acusándolos de beneficiarse durante décadas de un esquema cerrado que perjudicó a los argentinos.
La arremetida presidencial surge en un clima de máxima tensión tras el cierre de la fábrica de neumáticos Fate y las recientes confesiones del titular de Neumen, Roberto Méndez, sobre las "altísimas rentabilidades" obtenidas gracias a la falta de competencia.
Dos factores clave encendieron la furia de la Casa Rosada en las últimas horas:
Confesión de Neumen: Roberto Méndez admitió que antes de la desregulación "estaban robando" con remarcaciones del 60-70%, cuando lo normal sería un 20%. "Nunca ganamos tanta plata como cuando nos permitieron hacer lo que estábamos haciendo", reconoció el empresario, validando el argumento oficial sobre los mercados cautivos.
Sospechas sobre Fate: En el Gobierno cayó pésimo que Madanes Quintanilla anunciara el cierre de Fate justo el día previo al tratamiento de la reforma laboral en Diputados y en coincidencia con un paro de la CGT. Para Milei, no fue una crisis económica, sino una maniobra política: “¿Conspiranoico yo? Fin”, había tuiteado días atrás.
El Presidente agradeció "irónicamente" los aportes de estos empresarios por dejar en evidencia el sistema que "hundió a los argentinos de bien". El Gobierno ratificó que no cederá en su agenda de apertura de importaciones y desregulación, buscando que las empresas se adecuen a rentabilidades normales para bajar los precios al consumidor final.