El jefe comunal calificó la decisión como un "golpe al esquema productivo regional" y ratificó que su gestión agotará todas las instancias necesarias para proteger a Aluar, la planta de aluminio primario que representa el motor industrial de la ciudad y un pilar estratégico para todo Chubut.
Para Sastre, la vulnerabilidad a la que queda expuesta la empresa frente a la competencia internacional no es solo un problema contable, sino una amenaza directa a la estabilidad de miles de trabajadores madrynenses que dependen, de forma directa o indirecta, de la operatividad de la firma.
La preocupación del Ejecutivo local radica en que la industria del aluminio compite en mercados globales sumamente agresivos. Sin un marco de protección adecuado, la competitividad de la planta local —que ya enfrenta costos logísticos y energéticos propios de la región— podría verse seriamente comprometida.
"No vamos a ser espectadores pasivos de medidas que atenten contra el esfuerzo de nuestros trabajadores", concluyó Sastre, anticipando que buscará el apoyo de otros mandatarios patagónicos para elevar el reclamo ante la Casa Rosada.