La discusión por la reforma laboral se trasladó de lleno a la calle. Este miércoles, mientras el Senado comenzaba a tratar el proyecto, la zona del Congreso se convirtió en un escenario de máxima tensión.
Sindicatos y agrupaciones políticas y sociales se movilizaron hacia Plaza Congreso en rechazo a la iniciativa. Del otro lado, un fuerte operativo de seguridad con vallados, Gendarmería y Policía Federal.
Pasadas las 15, efectivos intentaron retirar una bandera a un grupo de militantes de izquierda. Ese cruce fue el disparador: comenzaron los empujones contra las vallas y los uniformados respondieron con gas pimienta.
En paralelo, sobre avenida Rivadavia, un grupo de manifestantes arrojó piedras, botellas y objetos contundentes contra las fuerzas apostadas detrás del vallado en Entre Ríos.
La reacción no tardó: carro hidrante en movimiento, cordón humano de Gendarmería y disparos de balas de goma desde detrás de la estructura metálica.
En medio del caos, cinco hombres con los rostros cubiertos se agazaparon detrás de cartones y comenzaron a preparar bombas molotov.
Las primeras no superaron el vallado, pero la tercera sí lo hizo y estalló contra el asfalto, generando un pequeño foco de incendio. De inmediato, el camión hidrante avanzó y lanzó chorros de agua para dispersarlos.
Aunque la mayoría de las columnas se replegó hacia la calle Hipólito Yrigoyen, grupos aislados continuaron arrojando piedras durante varios minutos.
Hasta el momento se reportaron tres agentes de la Policía Federal heridos y dos personas detenidas.
Entre los primeros gremios en llegar estuvieron la UOM y las dos CTA, que además convocaron a un paro. También participaron militantes de Uatre y Uocra. La Bancaria anunció un cese de actividades desde las 13.
El momento de mayor concentración estaba previsto para las 17, con la confluencia de columnas sindicales, sectores del peronismo y agrupaciones de izquierda. El PTS anunció un acto propio para las 18.
Mientras el debate legislativo avanzaba puertas adentro, la calle marcó otro pulso: vallados tirados, humo, corridas y un operativo que buscó contener la escalada.
Reforma laboral en discusión, protesta masiva y una tarde que terminó con fuego sobre el asfalto. El Congreso volvió a ser epicentro de un choque que mezcla política, calle y fuerza pública.