Según el funcionario, este convenio ratifica la "alianza estratégica" definida por Javier Milei y busca eliminar las barreras arancelarias en el mediano plazo.
Tras aterrizar en Buenos Aires, Quirno destacó que Argentina fue el primer país en reaccionar ante el nuevo esquema tarifario de Washington ("Día de la Liberación"), sentándose a negociar desde diciembre de 2024. Aunque actualmente persisten aranceles en ciertos sectores, la meta final es la libertad total de comercio, lo que permitiría una integración sin precedentes entre ambas economías.
El acuerdo firmado representa una hoja de ruta para la profundización de los vínculos bilaterales:
Primer paso al TLC: Se establece un marco legal para proteger inversiones mutuas y facilitar el flujo de capitales antes de discutir la quita total de impuestos aduaneros.
Velocidad de negociación: Argentina lideró la mesa de diálogo tras los cambios en la política comercial de EE. UU., posicionándose como socio prioritario en la región.
Seguridad Jurídica: El convenio busca dar previsibilidad a las empresas estadounidenses que planean invertir en sectores clave como energía, minería y tecnología.
Quirno aclaró que un TLC implica un compromiso mayor que el actual, ya que requiere la eliminación de protecciones arancelarias históricas. El Gobierno confía en que este proceso mejorará la competitividad de las empresas argentinas y abrirá un mercado de más de 330 millones de consumidores para los productos locales.