Aunque la lluvia reciente trajo alivio a los brigadistas, el panorama es de una desolación absoluta: el verde natural de las montañas ha sido reemplazado por cenizas y troncos carbonizados.
La prioridad ahora es la reconstrucción. Contreras anunció que las 37 viviendas destruidas en esta última temporada comenzarán a levantarse en un plazo de tres meses, utilizando los mismos terrenos de los damnificados. Sin embargo, el mandatario fue enfático en la necesidad de un cambio cultural: "Esta experiencia tiene que servir para la prevención; es el propietario el que tiene que hacer la limpieza de su propio terreno", advirtió tras dos años de "catástrofes inmensas".
A pesar del dolor, Contreras destacó que las escuelas están a salvo y que Epuyén necesita "ponerse de pie". Con la mirada puesta en el próximo fin de semana largo, pidió a los habitantes de la provincia que no los dejen solos: "Nos serviría mucho que nos vengan a visitar", concluyó, apelando a la solidaridad para reactivar la economía local tras dos temporadas perdidas.