La brecha del 21% en la fórmula de actualización, sumada al congelamiento del bono de $70.000 (sin cambios desde marzo de 2024), ha provocado que cada jubilado de la mínima acumule una pérdida real de más de $2.400.000. El análisis pone el foco en la enorme distancia entre los ingresos y el costo de vida actual.
La estadística es alarmante: el haber mínimo, incluso sumando el bono estancado, apenas llega a los $396.298. Este monto resulta ínfimo frente a la Canasta Básica calculada por la Defensoría de la Tercera Edad, que en octubre de 2025 se situó en $1.514.074. En términos prácticos, un jubilado de la mínima solo puede cubrir sus necesidades básicas durante 8 días del mes.
La crítica apunta directamente a la gestión del ministro de Economía, Luis Caputo. El informe cuestiona la decisión de postergar la actualización estadística bajo la premisa de esperar a que la "desinflación esté consolidada", mientras que, en paralelo, los sueldos de los funcionarios del Gabinete Nacional se duplicaron hasta alcanzar los $5.000.000.