España sacude el tablero digital. El gobierno de Pedro Sánchez anunció que prohibirá el acceso a las redes sociales a menores de 16 años, en una decisión que ya genera debate en toda Europa y promete marcar un antes y un después en el uso de las plataformas.
El anuncio se realizó durante la Cumbre Mundial de Gobiernos en Dubái, donde el presidente español fue directo y sin vueltas: “Las redes sociales se han convertido en un Estado fallido”, un espacio donde, según afirmó, se toleran delitos, se multiplica el odio y la desinformación pesa más que la verdad.
Pero la medida no termina ahí. Sánchez adelantó que su gobierno buscará tipificar como delito la manipulación de algoritmos y la amplificación de contenido ilegal, apuntando directamente al corazón del negocio digital de las grandes plataformas.
Además, el Ejecutivo español planea endurecer los controles y exigir responsabilidades directas a los dueños y directivos de las redes sociales, algo que hasta ahora casi no existía. En ese marco, se anunció la creación de un sistema de rastreo y trazabilidad para medir lo que definieron como una “huella de odio y polarización” en internet.
España no avanza sola. El país se sumó a otros cinco Estados europeos en la llamada “Coalición de los Dispuestos Digitales”, una alianza que busca regular de forma más rápida y estricta el funcionamiento de las plataformas sociales a nivel regional.
Con esta decisión, el gobierno español pone sobre la mesa un tema incómodo pero cada vez más presente: el impacto real de las redes en niños y adolescentes y el poder casi sin control de los algoritmos.
La pregunta que queda flotando es clara: ¿Europa marca el camino y el resto del mundo acompaña, o esto recién empieza?