El mundo River está de luto. Murió Alfredo Davicce a los 96 años, uno de los dirigentes más influyentes de la historia del club y protagonista central de una etapa que quedó marcada por títulos, identidad y protagonismo internacional.
Davicce presidió River Plate durante dos mandatos consecutivos entre 1989 y 1997 y luego continuó como vicepresidente hasta 2001. En ese período, el club levantó siete títulos locales y dos internacionales, entre ellos la Copa Libertadores 1996, la segunda en la historia millonaria.
Licenciado en Economía y contador público, Davicce llegó a la presidencia en 1989 al frente de la agrupación Cruzada de Unidad Riverplatense, imponiéndose en las elecciones y marcando un quiebre con el modelo anterior.
Su gestión apostó fuerte a las divisiones inferiores, dejando atrás la lógica de compras masivas. Una de sus primeras decisiones fue clave: nombrar a Daniel Passarella como director técnico apenas retirado del fútbol. El resultado fue inmediato: títulos, juveniles consolidados y una base sólida para lo que vendría.
Tras la salida de Passarella a la Selección, Davicce volvió a acertar. Eligió a Ramón Díaz para liderar un plantel que mezclaba talento joven con figuras consagradas. Con ese respaldo dirigencial, River vivió una de sus mejores etapas: campeonatos locales, la Libertadores 96 y la Supercopa Sudamericana 97.
River fue número uno del mundo durante su gestión, un dato que resume el peso de aquellos años.
Impedido por estatuto de buscar otra reelección, Davicce acompañó como vicepresidente a David Pintado hasta 2001. Volvió a intentar competir en la política del club en 2005, pero perdió frente a José María Aguilar.
En 2011, tras el histórico descenso, expresó públicamente su dolor: “Fuimos número uno en el mundo en mi mandato”, dijo, reflejando el contraste entre aquella gloria y el momento más oscuro del club.
Además de su vida dirigencial, Davicce desarrolló una intensa actividad empresarial y rural. Pero su legado más fuerte quedó en Núñez.
Alfredo Davicce fue más que un presidente: fue el arquitecto de un River campeón, moderno y protagonista. Su muerte marca el cierre definitivo de una era que todavía resuena en la memoria del fútbol argentino.