El calor no da tregua y tiene una explicación concreta: un bloqueo atmosférico, conocido entre especialistas como “muro atmosférico”, se instaló sobre gran parte de Argentina y está empujando las temperaturas a niveles extremos.
Este fenómeno funciona como un tapón gigante en la atmósfera. Impide la entrada de aire fresco, frena los frentes fríos y deja al calor acumulándose día tras día sobre el centro, norte y parte del sur del país.
Desde el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmaron que el episodio seguirá activo al menos hasta mediados de la semana, con alertas vigentes en varias provincias.
El sistema se genera cuando un anticiclón queda casi inmóvil durante varios días. Esa alta presión bloquea la circulación normal del aire y mantiene un viento norte constante, que trae aire caliente desde zonas tropicales.
A eso se suma otro factor clave: el descenso del aire desde capas altas de la atmósfera, un proceso que provoca calentamiento adicional. “Cuando el aire baja, se comprime y se calienta”, explicó la meteoróloga Cindy Fernández, detallando que este mecanismo potencia aún más las temperaturas extremas.
El combo es explosivo: cielos despejados, radiación solar directa y noches que no refrescan.
En una primera etapa, el calor es seco y engañoso. El cuerpo pierde líquidos más rápido y muchas veces la sed aparece tarde, aumentando el riesgo de deshidratación y agotamiento térmico.
Con el correr de los días, la humedad empieza a subir y aparece el calor más pesado. Así llegan las noches tropicales, con mínimas que no bajan de 24 o 25 grados, complicando el descanso y el enfriamiento de casas y edificios.
Hoy se registran máximas superiores a 35 grados en zonas de Cuyo, La Pampa, Córdoba, el Litoral, el Chaco y el norte del país.
El SMN mantiene alertas amarillas y naranjas en provincias como Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Chaco y San Luis.
Los grupos de riesgo, como bebés y adultos mayores, son los más expuestos, aunque la advertencia alcanza a toda la población.
Según los pronósticos, el bloqueo comenzará a debilitarse entre martes y miércoles. El cambio llegará cuando el viento deje de soplar del norte y rote al este, permitiendo una baja gradual de las temperaturas.
El alivio no será brusco: se espera un frente frío débil, con tormentas aisladas y un descenso moderado del termómetro. El calor cederá de a poco, pero el verano todavía no piensa irse.