Una preocupante dinámica de violencia juvenil fue blanco de una serie de operativos coordinados en distintos puntos de la ciudad. La investigación, impulsada por la fiscal Romina Carrizo, se originó tras la detección de grupos de WhatsApp y redes sociales donde adolescentes pactaban peleas grupales. Según las autoridades, estos episodios no solo incluían agresiones físicas, sino que en los últimos casos se había registrado la portación de cuchillos y la posterior difusión de los videos para amplificar el conflicto.
Los allanamientos, autorizados por la jueza María Inés Bartels, tuvieron como objetivo principal el secuestro de elementos electrónicos —como celulares y tablets— utilizados para realizar las convocatorias. La fiscal Carrizo explicó que, aunque la fiscalía suele intervenir tras el delito, en este caso se priorizó la prevención para evitar que los enfrentamientos escalen a consecuencias fatales.