La relación comercial entre Argentina y Estados Unidos sumó un nuevo capítulo luego de que la secretaria de Agricultura norteamericana, Brooke Rollins, afirmara que su país podría restringir la importación de carne argentina por riesgo de aftosa.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, salió inmediatamente al cruce y negó cualquier peligro sanitario. “Argentina es un país libre de aftosa desde hace años, con o sin vacunación”, afirmó en declaraciones radiales.
El comentario de Rollins surgió tras confirmar que Estados Unidos está analizando triplicar la compra de carne argentina, pasando de 20 mil a 60 mil toneladas anuales, una propuesta que ya había anticipado el propio Donald Trump. Sin embargo, aclaró que “no será mucho” porque temen una posible contaminación.
“Vamos a proteger nuestra industria ganadera. Es un mercado complejo y no vamos a poner en riesgo a nuestros productores”, advirtió Rollins, dejando en duda la magnitud de la apertura comercial.
Sus dichos no fueron casuales: este año, el Gobierno argentino redujo la exigencia de vacunación contra la aftosa para determinados animales, una medida impulsada por Federico Sturzenegger para bajar costos en unos 20 millones de dólares, publicada bajo la Resolución 711/25 del Senasa.
Desde el sector rural, sin embargo, descartan cualquier impacto sanitario. La discusión ahora se traslada al terreno diplomático, mientras el mercado mira de cerca si Estados Unidos avanza o no con la compra prometida.