El fallo sacudió de lleno a la derecha, que se ve obligada a apurar la sucesión a tan solo un año de las elecciones presidenciales de 2026. Mientras tanto, las calles hierven con seguidores que reclaman una amnistía parlamentaria para liberar a su líder.
En la pulseada por el futuro, todas las fichas apuntan a Tarcisio de Freitas, gobernador de San Pablo, señalado como el único con chances de enfrentar a Lula en un eventual ballotage. Con Bolsonaro afuera, el tablero político brasileño entra en una fase de máxima tensión.